¿Cómo fomentar la lectura en tu hijo?

¿Cómo fomentar la lectura en tu hijo?

 

El hábito de leer es algo que debe fomentarse desde edades tempranas. Un niño acostumbrado a los libros será un futuro buen lector, pero conseguir este hábito es tarea de padres y educadores. 


Mtra. María de Lourdes López Gutiérrez*


Leer es una actividad tan importante como comer, jugar o aprender matemáticas. Quien tiene una buena relación con los libros suele disfrutar más la vida, pues desarrolla una sensibilidad y sabiduría que hacen profunda la mirada y enriquecen las experiencias. Los libros nos dan  palabras, es decir, conceptos y pensamientos; nos hacen  capaces de comprender al ser humano, y nos brindan la oportunidad de conocer el mundo en todas sus facetas.

Leer, como toda acción, requiere de echar a andar una serie de mecanismos físicos e intelectuales. El lector no debe ser un receptor pasivo, sino un agente que asimile, interprete y se apropie de la información literaria para integrarla a su propio bagaje intelectual. La lectura activa requiere no sólo de un libro atractivo, sino de las condiciones para leerlo. Esto puede parecer una nimiedad, pero si pensamos en leer al final del día, en la cama, cansados y dispuestos a dormir, los pronósticos no serán muy buenos. 

En el ámbito escolar la lectura es una asignatura pendiente, pues no se ha logrado atraer a los estudiantes hacia los libros. Los programas educativos declaran de una u otra manera su interés en fomentar la lectura desde la infancia, sin embargo, las condiciones de la vida moderna, la variedad de estímulos a los que están expuestos los niños, la falta de congruencia entre la casa, la escuela y la falta de estrategias efectivas en los procesos de enseñanza-aprendizaje son factores que en su conjunto influyen en el bajo índice de lectura.

Por ello, en esta primera parte presentamos una serie de reflexiones sobre el proceso lector en relación con el contexto sociocultural actual y cómo, a partir de estos referentes de la vida moderna, se puede fomentar el gusto por leer.


Contexto nacional de la lectura

La información que se tienen sobre los índices de lectura en México no es nada alentadora. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), organismo que declara a los libros y la lectura como la base para la transmisión del conocimiento y, por lo tanto, de la conservación de nuestro capital cultural, señala que en nuestro país se leen 1.2 libros por persona al año. 

Los estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre capacidades de lectura de los estudiantes, colocan al país en el lugar número 30 de los países miembros, pero también alertan sobre el hecho de que la lectura representa en la actualidad uno de los problemas más grandes a resolver por la educación en el contexto internacional, y considera un freno al desarrollo el hecho de que el tiempo dedicado a la lectura haya experimentado una reducción del 6 por ciento al año en el último lustro.

Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), más del 90 por ciento de la población mexicana está alfabetizada. El porcentaje es alto, sin embargo, no podemos subestimar que existen 32 millones de jóvenes y adultos que no saben leer ni escribir, y que hay muchos otros que se comportan como analfabetas funcionales, es decir, tienen la capacidad lecto- escritora, pero no las competencias deseables para la comprensión, interpretación y asimilación de textos.

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) publicó en días recientes los resultados del Examen para la calidad y el logro educativos (EXCALE) correspondiente a expresión escrita.

Los resultados indican que 43 por ciento de los alumnos de tercero de primaria, 63 de sexto y 56 de tercero de secundaria no alcanzan un dominio mínimo aceptable en la materia, lo que permite suponer que la escritura deficiente se desprende de una lectura pobre.

La falta de lectura se refleja, por ende, en las dificultades para la expresión oral y escrita, en la pobreza del vocabulario y en la incapacidad para estructurar pensamientos complejos. Además de la falta de información y conocimiento necesarios para el desarrollo de cualquier actividad. El problema es claro, pero no así sus causas. En los siguientes apartados abordaremos algunas situaciones que pueden estar actuando como obstáculos para el desarrollo de esta importante actividad.


Cuestión de tiempo

Si se atienden las condicionantes de una buena lectura, la primera que salta a la vista como problema actual es la del tiempo. La distribución de las actividades de los escolares de primaria y secundaria a lo largo del día está muy lejos de dejar un espacio adecuado para la lectura.

En ciertos estratos sociales, el horario extraescolar está con frecuencia ocupado por prácticas deportivas, clases de diversos tópicos y programas de ayuda académica. El juego libre ha sido sustituido por una serie de actividades planeadas que sumadas al tiempo que requieren las tareas escolares dejan un espacio muy breve a otras opciones, y este espacio es invariablemente dedicado a la televisión, a los videojuegos o al uso de Internet, dependiendo de la edad y condición del estudiante. En el caso específico de la televisión, 99 por ciento de los hogares mexicanos cuentan al menos con uno y el tiempo que se le dedica es alarmante. Según el informe 2007 de la organización A favor de lo mejor, el promedio de horas diarias de exposición a la televisión era de 4.11 en la población entre 4 y 17 años.

En cuanto a las actividades relacionadas con el uso de  Internet, el número de hogares con computadora creció de 2.75 a 7 millones entre 2001 y 2008; en tanto que las conexiones a un navegador crecieron de 1.5 a 3.7 millones en el mismo lapso de tiempo, según estadísticas difundidas por el INEGI. De acuerdo con este organismo, los usuarios de computadora a nivel primaria se elevaron de 1.9 a casi 4 millones de niños. A nivel secundaria la cifra de 3.8 millones de usuarios de Internet prácticamente se duplicó en los 7 años registrados, lo que pone de manifiesto que el mayor número de usuarios es la población entre los 12 y 17 años de edad.

La red es utilizada mayoritariamente para el correo electrónico, los chats y, en tercer lugar, para la navegación en busca de información.

Las redes sociales como Facebook, Hi5 o My Space tienen el mayor número de usuarios en la población adolescente. Su crecimiento ha sido exponencial en los últimos tres años. 


El lenguaje multimedia

La exposición a los medios electrónicos no implica solamente el tiempo destinado a ellos, sino la disposición y el desarrollo de la capacidad para asimilar el lenguaje de los medios de comunicación. Giovanni Sartori (investigador italiano en el campo de la ciencia política), en su tesis sobre el Homo Videns describe el proceso en el que el excesivo consumo del lenguaje visual, principalmente de la televisión, acaba por inhibir la capacidad de asimilación del lenguaje simbólico, es decir, el escrito.

Sin duda, los medios audiovisuales resultan más accesibles que los escritos. La cultura favorece este hecho: la aceleración de la vida exige mensajes cada vez más breves, rápidos, concisos y de fácil entendimiento. Los lenguajes audiovisuales se aceleran mediante montajes sintéticos que permiten la condensación de información en unos cuantos cuadros. Tal es el caso del cine, la televisión y algunos multimedios. 

Así, la lectura parece requerir un esfuerzo intelectual en el que los niños, jóvenes, y hay que decirlo, muchos adultos, ya no están dispuestos a invertir. Y es que una lectura que ha sido llevada al cine, es un hecho que se prefiere la película. 

No hay que subestimar el lenguaje audiovisual, pues puede proporcionar altos grados de complejidad y proponer paradigmas estéticos interesantes. Su presencia en la conformación de la cultura contemporánea es innegable. El problema está en el consumo, en los grados de exposición. Por ejemplo, durante 2007 del total de películas exhibidas en salas cinematográficas del país, el 11.96 por ciento fueron clasificación A y AA, el 26 clasificación B y el 48 B-15. Esto indica que el consumo potencial de cine de los jóvenes en edad escolar es el más alto del país, lo que nos indica el lugar en el que se ubica la lectura en las preferencias de esa población, misma que se encuentra en el momento más importante de su formación, es decir, la escuela primaria y la secundaria.


En la siguiente edición abordaremos los beneficios de la lectura, qué leer y recomendaciones para lograr en los niños el buen hábito. ¡Espéralo!


DATOS DE AUTOR:

*Comunicóloga. Maestra en Ciencias de la Educación. Académica de Carrera de la Universidad del Valle de México, Campus Tlalpan.