Los juegos y los juguetes tradicionales mexicanos

Los juegos y los juguetes tradicionales mexicanos

Durante siglos, el juguete artesanal o tradicional ha ocupado un lugar primordial entre los niños; a lo largo de muchas generaciones los mexicanos nos hemos divertido, hemos desarrollado destrezas, habilidades y creado nuestros propios mundos a través de los juegos y los juguetes.

 

 

Por Griselda Vega Galindo

 

 

Hablar de los juguetes es referirnos a los juegos que le dan vida y sentido a muchas de las actividades infantiles en las que, sobre todo los niños, crean un mundo imaginario con diversos objetos. Desde el punto de vista antropológico el juego y los juguetes son tan antiguos como el hombre mismo.

 

Han existido juguetes como instrumentos para entretener o divertir a los niños; para educar, orientar y desarrollar su capacidad creadora. A lo largo y ancho de México encontramos una enorme variedad de juguetes populares, pero es difícil ubicar el origen exacto de estos objetos.
Los juguetes mexicanos tradicionales fueron hechos para girar, rodar, saltar, divertirnos y enseñarnos aspectos de la vida del pueblo.
El balanceo del trompo; “matar” al contrincante en una partida de canicas con una “ágata”, un “diablito” o un “trébol”, dominar el balero y mantener en el aire el papalote después de un sin fin de intentos fallidos son sólo algunas de las hazañas que podemos lograr si nos lo proponemos.

 

 

 

Juguetes de temporada
En cada rincón de la República Mexicana, principalmente en las zonas rurales y pequeñas ciudades, los niños usan los juguetes populares y conocen la temporada de cada uno de los juegos. Existen juguetes que encontramos en todas las épocas del año y que forman parte de la cotidianeidad, especialmente las canicas, el balero, el yoyo, el  trompo, rehiletes que giran con el viento, pajarillos de péndulo y muñecas de trapo. Algunos otros se relacionan con las costumbres religiosas. 
Cada juego tiene una temporada precisa que le corresponde por tradición y costumbre establecidas desde hace mucho tiempo atrás; así por ejemplo, cuando llega la temporada de semana santa los artesanos sacan a la venta juguetes especiales para estos días: la matraca, los silbatos, etcétera. Después, para celebrar el Corpus Christi, que se realiza el 3 de junio, una de las celebraciones conocida entre católicos y que es mejor identificada como “el día de las mulas”; el 1º y 2 de noviembre (celebración del día de Todos los Santos y de los fieles difuntos) se hacen panes decorados, calaveritas de azúcar, chocolate y amaranto, calacas y tumbitas de cartón, calaveras y féretros de barro; para las fiestas patrias (15 y 16 de septiembre) se venden banderas, confeti, huevos llenos de harina, sombreros, rehiletes y espadas; en las posadas aparecen las piñatas, sombreros, silbatos; también hay juguetes especiales para el día de los Santos Inocentes, día de reyes y carnavales.
Pero el día que los niños mexicanos esperan con mayor ilusión es, sin duda, el seis de enero cuando los reyes magos les traen, como premio a su buen comportamiento, carritos, muñecas, caballitos de madera, canicas, juegos de té; aunque cada vez se ven menos juguetes tradicionales en esta fecha. En sitios como Guanajuato, Jalisco, Michoacán y el Estado de México aún tienen mucha demanda.

 

 

 

Un país lleno de tradición
En cada región, en cada estado de la República encontramos juguetes característicos, únicos, pues en ellos su creador emplea no solo una imaginación e ingenio particular, sino los recursos propios del lugar donde habita. A partir de materiales rústicos elabora piezas con una técnica depurada, los juguetes son un espejo de las condiciones de vida, tradiciones y naturaleza, indumentaria y costumbres del sitio en donde se elaboran.
Entre los centros productores que tienen aún mucha demanda de juguetes tradicionales están Puebla, Michoacán, el Estado de México, Oaxaca, Guerrero, Guanajuato, entre otros. A través del tiempo la juguetería tradicional del arte popular ha cambiado y adoptado elementos ajenos a las costumbres; sin embargo, el juguete mexicano ha conservado elementos esenciales como el diseño, el colorido, la textura, y los materiales originales que se encuentran al alcance de la persona que los elabora. Los artesanos para construir juguetes y darles vida utilizan barro, cartón, papel, fibras vegetales, madera, laca, plomo, pepita, chicle, azúcar, hojalata, etcétera. Las técnicas para su fabricación dependen de las necesidades específicas del objeto que se elabora, además en ellos se guarda el conocimiento ancestral heredado de padres a hijos.

 

 

Cuáles son los juguetes tradicionales

 

Balero

Lotería

Marionetas

Matraca

Silbatos

Sonajas

Tablitas

Trompo

Yo-yo

Carritos y trenes de madera

Máscaras

Muñecas de cartón o de tela

Canicas

Boxeadores

Entre muchos otros.

 

¿Y los juegos?

Dentro de los juegos que podemos encontrar en México tenemos:

 

Avión

Bote pateado

Botella

Brincar la cuerda

Burro castigado

Encantados

Escondidas

Piedra, papel o tijeras

Policías y ladrones

Stop

Teléfono descompuesto

Y muchos más.

 

 

En resumen

Partiendo del juego como fenómeno inherente al ser humano, se pueden señalar diferentes relaciones entre este,  la educación y el aprendizaje. Dentro del vasto campo lúdico se encuentran los juegos tradicionales, aquellos juegos que desde mucho tiempo atrás siguen perdurando, pasando de generación en generación, manteniendo su esencia, juegos de transmisión oral, que guardan la producción espiritual de un pueblo. El origen de estos juegos es contemporáneo al de las sociedades. Constituían el bien personal del mago, del chamán, que al utilizarlos con fines religiosos atribuían su primer uso a los dioses. Luego quedaron relegados a juegos de los hombres, luego de las mujeres y finalmente de los niños. Como ejemplo podemos mencionar: la pelota, el trompo, la rayuela, etcétera.

Así, los juegos y juguetes, bien pueden considerarse como clásicos de la tradición mexicana pero, sobre todo, como los más alegres y hermosos que nuestros niños han gozado durante años y que se deben rescatar, además porque ayudan al pequeño a desarrollar su expresión oral, corporal, musical, reforzar su capacidad lógico-matemática, la identidad, la coordinación psicomotriz, la autonomía personal y desarrollo social. Con los juegos y juguetes tradicionales, el niño adquiere confianza y seguridad en sí mismo, se va conociendo, acepta sus propios fracasos, aprende ganar y a perder, aprende a vivir.

 

 

Bibliografía
Anguiano, M. Artesanía ritual tradicional. FONART/FONAPAS. México, 1982.

 

Covarrubias, L. (et al). Artesanías folklóricas de México. FISCHGRUND. México, 1978.

Díaz V., J. L. El juego y el juguete en el desarrollo del niño. Ed. Trillas. México, 2000.

Inzúa C., V. Artesanías en papel y cartón. FONART/FONAPAS. México, 1982.

Eduardo Torrijos, Gretel García. Juegos tradicionales mexicanos. Editorial Selector, 170 pp.