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Enfermedades clásicas de la infancia

Enfermedades clásicas de la infancia

El sarampión, la rubéola, la varicela, el eritema (enrojecimiento de la piel) infeccioso y la escarlatina son algunas de las enfermedades conocidas como exantemáticas o eruptivas, mismas que se manifiestan por ronchas, manchas o vesículas en la piel que provocan fiebre, comezón y molestias.

 

 

Dr. Salvador Amor Santoyo*

 

 

¿Sabes qué son las enfermedades exantemáticas? Es un grupo de padecimientos de origen infeccioso. El exantema se refiere a una manifestación de la piel (que puede ser una mancha o mácula, vesícula (ampollas) o pápula, es decir, una especie de granito, lesión pequeña, sólida o elevada en la piel), y es la principal característica de este tipo de enfermedades infecciosas, además de compartir síntomas generales como la fiebre, dolor de cabeza y falta de apetito.

 

¿Por qué se presentan?

El origen es infeccioso. En otras palabras, se presentan debido a un proceso predominantemente viral y, en el caso específico de la escarlatina, ésta es de origen bacteriano.

Estos gérmenes se transmiten principalmente por la saliva, al hablar, al tocar objetos contaminados que el pequeño chupó o, bien, al compartir alimentos; todas estas son acciones que los niños hacen de forma habitual. Los lugares más comunes donde se adquiere este tipo de infecciones son las guarderías, escuelas y en cualquier lugar donde exista un niño enfermo.

Las enfermedades exantemáticas más frecuentes son la varicela, el sarampión, la rubéola y el eritema infeccioso, una infección muy particular y llamada también quinta enfermedad, que a diferencia de las anteriores no cuenta con una vacuna. Todas estas son virales, pero existe otra en particular, la escarlatina, padecimiento más agresivo por su origen bacteriano, sus manifestaciones son más severas, por ejemplo se manifiesta con fiebre de difícil control comprometiendo el estado general del paciente. No hay una vacuna para su prevención, pero su tratamiento es específico con antibióticos a diferencia de las otras enfermedades exantemáticas virales, cuyo tratamiento es sintomático, por ejemplo administrar paracetamol para controlar fiebre y malestar.

 

 

 

Señales de alarma para un diagnóstico temprano

Antes del inicio del exantema este tipo de infecciones cursan con manifestaciones inespecíficas que deben de orientar al familiar para acudir a su médico pediatra y así poder establecer un diagnóstico oportuno. Dichas manifestaciones son la rinitis, conjuntivitis, tos, fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, crecimiento ganglionar y, en algunas ocasiones, vómito. Durante éste periodo llamado “pródromo”, el niño ya puede ser vía de contagio, a pesar de la ausencia de lesiones en la piel. Una vez que el pequeño ha sido evaluado, no debe tener contacto con otros niños, además debe suspender todas las actividades escolares y recreativas durante el tiempo que indique su médico.

 

Características de las enfermedades exantemáticas

1. Sarampión: infección viral con un periodo de incubación de 8 a 12 días. Dicho periodo se refiere al tiempo que transcurre desde que el niño se contagia hasta que inician las primeras manifestaciones de la enfermedad. Inicialmente se presenta con fiebre, tos, rinitis y conjuntivitis, durante 3 a 5 días. Posteriormente entre las 24 a 48 horas, presenta manchas en la mucosa de la boca llamadas “manchas de koplik”, las cuales desaparecen para manifestarse con un exantema generalizado maculo-papular, es decir, aparecen en la cabeza y se extienden a las extremidades inferiores, con una duración de una semana, resolviéndose y dejando unas manchas parduzcas y descamación fina. Es contagiosa dos días antes de las manchas en la piel y cinco días después de desaparecer.

2. Rubéola: infección viral con un periodo de incubación de 14 a 23 días comunmente va de 16 a 18 días. Inicialmente se presenta con un cuadro catarral y fiebre leve de evolución corta y crecimiento de ganglios a nivel de cuello, por detrás de orejas y a nivel de la nuca. El exantema es de diseminación rápida de cabeza a tronco, maculo-papular en tono rosado, desapareciendo en 3 días sin cambios de color o descamación. Es contagiosa dos días antes de las manchas en la piel y cinco días después de desaparecer.

3. Varicela: infección viral con un periodo de incubación de 14 a 21 días. Inicialmente se presentan durante dos a cuatro días con fiebre, dolor de cabeza y músculos y, en ocasiones, vómito. El exantema se caracteriza por la aparición de varios tipos de lesión: manchas, pápulas, vesículas y costras. Pudiéndose observar todas estas lesiones al mismo tiempo durante su evolución (aproximadamente 10 días). Es contagiosa dos días antes de las manchas en la piel y cinco días después de desaparecer.

 

 

4. Eritema infeccioso: infección viral con un periodo de incubación de 14 a 21 días, también se le llama la quinta enfermedad. Inicialmente se presenta con fiebre, malestar, dolor muscular y articular durante aproximadamente una semana. Posteriormente presenta un exantema en cara  característico, muy rojo con imagen de “bofetadas”, que a menudo se acompaña de palidez alrededor de la boca. En el tronco se observa exantema simétrico maculo-papular que provoca comezón, diseminándose a extremidades.

5. La escarlatina: infección bacteriana. Surge más a menudo junto con la faringitis bacteriana, cuyo periodo de incubación es de dos a cinco días. El paciente inicia con fiebre y amigdalitis durante tres a cuatro días. Posteriormente se presenta un exantema de aspecto rugoso a manera de “piel de gallina” o “lija” que inicia en tronco, extremidades y cara. En los pliegues de los codos hay descamación y podemos encontrar lengua color frambuesa “escarlata”, conjuntivitis y ataque al estado general.

 

Tratamiento oportuno para prevenir

Se debe entender que el mecanismo de transmisión de estas enfermedades es principalmente por el contacto directo con secreciones faríngeas o nasales, por esta razón, el método más efectivo, para evitar la enfermedad es la higiene, lavarse las manos y evitar el contacto directo con niños enfermos, y si el caso lo amerita y el que esta enfermo es nuestro pequeño, se debe evitar que éste tenga contacto con otros niños, no llevarlo a la guardería, al kinder o a la escuela.

Por otra parte, la vacunación es sin duda la piedra angular para prevenir este tipo de enfermedades exantemáticas. Por lo tanto, contamos con vacunas contra la rubéola y sarampión, las cuales se aplican conjuntamente con la vacuna contra la parotiditis en un producto denominado vacuna triple viral. Dicha vacuna se aplica por vía subcutánea en el hombro a nivel del músculo deltoides; a los 12 meses de edad la primera dosis y un refuerzo a los 6 años de edad.

Respecto de la varicela también se cuenta con una vacuna, misma que se aplica por vía subcutánea, y en el hombro; sobre su esquema son dos dosis, la primera a los 12 meses de edad y la segunda a los 4 años de edad.

Tanto para la quinta enfermedad como para la escarlatina no existen vacunas, por lo tanto su prevención sólo deberán ser las medidas generales higiénicas mencionadas.

En cuanto al tratamiento con medicamentos es importante señalar que debe estar encaminado a controlar el malestar general que principalmente es la presencia de fiebre, por tal motivo, el tratamiento de elección hablando de un niño sano, que no refiere otro padecimiento o complicación, puede ser el paracetamol a dosis de 10 a 15 mg/kg, siempre y cuando se confirme con su pediatra, aunado a una buena alimentación, hidratación, higiene y cuidados de la piel lastimada, así como reposo.

 

Las complicaciones

En cuanto a las complicaciones, éstas pueden ser muy variadas.

Los niños con sarampión pueden desarrollar otitis media, neumonías y encefalitis. En cuanto a la rubéola, las complicaciones son poco frecuentes. La varicela principalmente en el paciente sano se complica con infecciones agregadas en la piel por el rascado con manos sucias y en casos de pacientes con enfermedades crónicas donde esté comprometida su inmunidad, las complicaciones pueden variar desde una neumonitis hasta una encefalitis.

Evidentemente los niños con enfermedades crónicas como la desnutrición o cualquier padecimiento que comprometa el estado de inmunidad del paciente tendrán mayores posibilidades de presentar una complicación de estas enfermedades exantemáticas. Por otro lado, el niño de guardería y el que asiste al colegio estará siempre más expuesto al contagio que el niño que sólo está en casa, es decir, siempre debemos individualizar a cada niño, ya que la misma enfermedad tendrá diferente evolución en cada individuo de acuerdo con sus características particulares.

 

Conclusiones

  1. Los familiares son los primeros responsables en identificar que el niño se esta enfermando, favoreciendo de esta manera la visita al médico pediatra de manera oportuna.
  2. Las medidas de prevención higiénico dietéticas son fundamentales para evitar las enfermedades o, en su caso, para evitar el contagio a hermanos, vecinos o compañeros de escuela.
  3. Se debe favorecer la aplicación del esquema nacional de vacunación.
  4. Se debe favorecer una adecuada comunicación entre familiares y médicos en beneficio del niño enfermo y la evolución de su padecimiento.
  5. El tratamiento de las enfermedades exantemáticas virales es sintomático.

 

DATOS DE AUTOR:

* Pediatra del Hospital Ángeles Lo