Estimula a tu hijo escolar

Estimula a tu hijo escolar


Es importante que el desarrollo del niño sea el adecuado, y es a través de la estimulación que se le ayuda a fortalecer sus capacidades y a evitar desórdenes de atención, relación y comportamiento.

 

Lic. Ana Mar*

 

 

Hoy el término estimulación es conocido por todos. Sin embargo, es sorprendente encontrar muchos casos de niños de siete a 12 años que cuentan con poca información sobre el mundo que los rodea, que tienen serias dificultades para expresarse oralmente (por escrito a veces les resulta imposible), que les cuesta comprender lo que escuchan o lo que leen porque no cuentan con información contextual suficiente y que poseen un vocabulario pobre cuyas palabras, la mayoría de las veces, no son capaces de definir.
 
Parecería que mientras son bebés e incluso hasta los cuatro o cinco años, los padres se sienten muy responsables de la estimulación cotidiana de sus hijos, compran “juguetes y libros didácticos”, “gimnasios” y “mantas de estimulación”, pero se olvidan de todo esto una vez iniciada la escolaridad más “formal”.
 
La realidad de la educación y de la gran mayoría de las escuelas muestra que la estimulación que proviene de ellas es, en general, insuficiente. Pero a pesar de esto, son pocos los padres que se preocupan por ver con sus hijos una película, comentarla, criticarla, pedirle su opinión, compararla con otra, etcétera. Los juegos de mesa aparecen, en muchos hogares, como indicación dentro de un tratamiento psicopedagógico, cuando los problemas ya se han instalado en el aprendizaje o, por lo menos, en el desempeño escolar.

 

 

Educar con el ejemplo

Sabemos que “se educa con el ejemplo” y debemos tener en cuenta que el placer por el aprendizaje, por el conocimiento, la curiosidad por el mundo, etcétera, es algo que los niños deben vivenciar en su familia para después hacerlo propio.

 

No basta con “cumplir” y llevarlo a practicar un deporte si en la familia nadie lo hace sólo por placer. Tampoco se puede pretender que lean si no ven a sus padres disfrutar de la lectura. A veces los padres no saben qué hacer con sus hijos en los momentos libres que comparten, desperdician oportunidades para estimular a sus hijos y ayudarlos a ser personas más activas, críticas y pensantes. Por ello, la estimulación temprana a esta edad resulta un aporte indispensable, pero insuficiente si no se apunta a una estimulación permanente.

 

Buenos hábitos

Para crear y estimular buenos hábitos en tu niño escolar, aquí te damos algunas recomendaciones:

 

 

Ayúdale a hacer sus horarios. Los niños en edad escolar, tienen programadas muchas actividades, entre las horas de clase, de recreo y las actividades extraescolares. Pero son muchos los alumnos que no tienen ningún método de estudio o de trabajo en su casa. Repasan las lecciones o hacen las tareas de clase generalmente cuando quieren o se les riñe. 
 
Las técnicas o hábitos de estudio son unas normas o métodos para organizar conductas, estas conductas se automatizan y facilitan la tarea de estudiar. Por esta razón, es aconsejable que desde el principio de la escolarización se enseñe y se ayude al niño a tener horarios en casa dedicados a las tareas escolares. Si se le enseña desde pequeño a organizar cómo y cuánto tiempo debe estudiar en casa, se le facilitará el estudio por lo menos en el sentido práctico. Si desde el principio se le enseña normas concretas para enfrentarse a las tareas escolares, se tienen mayores posibilidades de crear hábitos correctos que formarán parte de su bagaje escolar. A medida que el pequeño crezca, aumenten sus responsabilidades y el estudio se haga más complejo estará más preparado para enfrentarse a sus obligaciones como alumno.

 

Capacidades afectivas y personales

 

Existen dos factores muy relacionados entre sí y que tienen gran importancia en el estudio: el factor cognoscitivo, capacidades o habilidades que cada niño tiene, y los factores afectivos-personales y sociales, es decir, la forma de ser y la de relacionarse con los demás. Las capacidades del pequeño y su personalidad influyen en los resultados que obtiene en su aprendizaje, pero es indudable que la organización personal es un factor que ayuda. Se necesita simplemente seguir unas normas mínimas y estimular hábitos. Así, se pueden programar objetivos de trabajo, lecturas, resúmenes de las tareas a estudiar, esquemas, tiempo de dudas, anotación de dificultades y posibles formas de solucionarlas.

Desarrollo y aprendizaje
Al estimular a un niño, cuando su aprendizaje es más complejo y está finalizando la primaria, nos daremos cuenta, que dentro de sus dificultades y características personales, le resulta menos costoso mantener hábitos de estudio, ya que está acostumbrado a estudiar, aunque le cueste, al igual que está acostumbrado a tener horarios para comer, dormir e ir a clase.
 

 

Si no existen otras dificultades añadidas (problemas familiares, personales, cognoscitivos, enfermedades, etcétera) nos daremos cuenta como las técnicas de estudio o los hábitos de estudio le ayudan a mejorar el aprendizaje, y a obtener mejores resultados.

 

En resumen, para el niño pequeño es suficiente empezar estableciendo un calendario personal de trabajo en casa con tiempos y tareas escolares, un calendario personal realista para que se pueda cumplir. Para los alumnos más mayores además de las tareas, se les debe enseñar a realizar resúmenes, esquemas, consultas, anotaciones y preguntas a resolver.

 

 

Todos hemos oído o leído que los seis primeros años son vitales para formar las bases de la inteligencia y las habilidades del niño. Son los años principales del desarrollo infantil, en los que el cerebro es más plástico y en los que se crean la mayor cantidad de conexiones y circuitos neuronales, las “herramientas” con las que habremos de arreglárnoslas durante toda nuestra vida futura. Por ello, la importancia de invertir en una buena educación infantil y en el desarrollo del niño en estas edades.
 
La etapa de la educación escolar es una etapa difícil para hablar de diagnósticos y tratamientos. Muchos problemas no son diagnosticados a esta edad, como son los asociados al déficit de atención con hiperactividad. Si se detecta algún retraso, es lógico que se tienda a “esperar” a ver qué ocurre y cómo evoluciona el niño. Y en casos afortunados, estos síntomas en el niño no se transforman en un problema académico o de comportamiento. Es muy natural que los padres y profesores prefieran “esperar” a que estos problemas se desarrollen de forma evidente, para empezar a actuar sobre ellos. Sin embargo, cuando un niño muestra una dificultad, existe un motivo para ésta, y que este motivo desaparezca no es lo común pues normalmente se debe a fallos en la base del desarrollo del niño. Por esto, “esperar” en estas edades tempranas supone perder el momento adecuado para actuar. Supone una mayor dificultad en la solución de estos fallos en el desarrollo, un trabajo más costoso y unos resultados más pobres.
 
Queda patente que la mayoría de las dificultades académicas están causadas directamente por una inmadurez neurológica o, lo que es lo mismo, los fallos en el desarrollo que pueden manifestarse en la forma de una lateralidad mal establecida (cuando el niño no es totalmente diestro o zurdo, con lo cual su cerebro no está bien organizado y sus hemisferios cerebrales compiten en lugar de colaborar); en un sistema ocular que no funciona adecuada o cómodamente para las tareas que requieren de la lectura y la escritura; un sistema auditivo que no consigue procesar los sonidos claramente para poder reproducirlos en un correcto lenguaje hablado o prestar la adecuada atención en clase; reflejos primitivos que se han quedado retenidos y no han madurado de la forma deseada; una integración sensorial deficiente que hace que el niño interprete los estímulos que le rodean de una forma equivocada, mostrando unas reacciones y un rendimiento que no son los adecuados para su edad y la situación dada.
 

 

De aquí el papel de la estimulación, donde pueden aplicarse métodos de desarrollo neuromotor, que consisten en ejercicios motores principalmente, realizados de forma lúdica, pero continuada, constante y repetida, para su mayor efectividad.

 

Objetivos de la estimulación

 

·       Evitar el fracaso escolar a través de ejercicios que desarrollan el sistema nervioso y ayudan al niño a madurar en todas sus áreas (física, cognitiva, sensorial, emocional, social).

·       Estimularlo para explotar su creatividad y reforzar su autoestima.

·       Fomentar la lectura temprana de historias de fantasía y verdaderas seguida de actividades como explicación de los significados de las palabras del relato. Intentar dibujar o escribir algo sobre lo leído y hacer preguntas al pequeño son algunas dinámicas.

·       El desarrollo en el niño se produce de manera natural gracias a todos los estímulos que recibe de su entorno y con cada movimiento y acción que realiza. El movimiento es la principal fuente de información y desarrollo, junto con el tacto, el oído y la vista. Es primordial tener esto en cuenta para dar al pequeño las oportunidades que necesita de moverse a estas edades, y de experimentar con todo lo que le rodea.

 

DATOS DE AUTOR:

* Instructora en Estimulación. Presidenta de la Asociación Mexicana de Estimulación Prenatal y Temprana, A. C. Tel.: 5604 7155. www.estimulaciontemprana.org.mx